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martes, 16 de octubre de 2007

El orfanato


Debut en el largometraje del director Juan Antonio Bayona, “El orfanato” es una película de terror que narra la historia de Laura, una mujer que decide recuperar el antiguo orfanato en el que pasó parte de su infancia. En la fiesta de la inauguración desaparece su hijo Simón y pronto se desencadenarán una serie de acontecimientos que pondrán a Laura al límite de su cordura.

Estamos ante una interesante película de suspense y terror en la que las emociones y los sentimientos de los personajes, en especial el interpretado admirablemente por Belén Rueda, cobran una importancia especial. No es la primera vez en la que nos encontramos, sobre todo en los últimos años en películas firmadas por Jaume Balagueró, Alejandro Amenábar o M. Night Shyamalan, historias de terror atravesadas por un importante componente de drama, dando especial relevancia a las emociones de los personajes. Es uno de los aciertos de la película: el absoluto protagonismo de Laura (Belén Rueda aparece en absolutamente todas las escenas de la película) y el hecho de estar narrada a través de sus ojos y sentimientos, hace que lo narrado sea más cercano al espectador y añada un componente humano al terror.

Sin embargo, no todo es sobresaliente en esta película. La acumulación de tópicos del género (el eterno recurso de los sustos, la casa encantada, la presencia de inquietantes niños, el sonido terrorífico de pasos y ruidos desconocidos, la aparición de antiguas películas, el descubrimiento constante de puertas ocultas…) despiertan en el espectador la sensación de deja vú en demasiadas ocasiones. Como suele ocurrir en este tipo de películas, en el consabido final sorpresa, se trata de dar credibilidad y verosimilitud en poco más de un minuto a todo lo que hemos visto en la hora y media anterior. El efecto sorpresa y la intensidad dramática de ese final están logradas en la película de Bayona pero al momento uno descubre que muchos de los elementos que han ido desfilando ante nuestros ojos (la cueva junto a la playa, los recurrentes planos del tiovivo en movimiento…) sólo han sido utilizados para despistar al espectador ya que, al final, nada aportan a la verdadera historia que se nos narra. A estos elementos se podrían añadir algunos personajes sin enjundia, tales como el marido de Laura (irrelevante su presencia en la historia), la psicóloga interpretada por Mabel Rivera o la, a la postre, anecdótica presencia de Benigna, la inquietante anciana que protagoniza los primeros momentos de suspense y terror en la película y que termina siendo un personaje cuya presencia no aporta demasiado a la historia salvo su actuación en el pasado. Todo parecen trucos para despistar al espectador, para mantener su atención sea de forma justificada o no.

Por el contrario, deben ser tenidos en cuenta los no pocos aciertos en la puesta en escena de algunas secuencias. Especialmente brillantes y efectivas son las soluciones estéticas y narrativas de dos escenas: la sesión de espiritismo (con una siempre convincente Géraldine Chaplin) y el juego en el que Laura “invoca” a los niños dando golpes en la pared. A estos momentos tan inquietantes como demostrativos del talento de Bayona debe añadirse la escena en la que Laura cree hablar con su marido en la cama, en uno de los momentos más brillantes y al tiempo más inquietantes de la interpretación de Belén Rueda.

Cabe mencionar también un logrado cuidado estético, tanto en la fotografía de Oscar Faura como en la dirección artística de Josep Rosell. Por último, merece la pena ser destacada la música de Fernando Velázquez, especialmente en el tramo final de la película.

En resumen, se puede decir que “El orfanato” es una buena película con una muy interesante idea original a la que le sobran lugares comunes en el género de terror y que descubre a un cineasta con talento estético y un especial cuidado por los aspectos humanos y emocionales de la historia que narra.

viernes, 24 de noviembre de 2006

Películas para no dormir

En los años 60 del pasado siglo, Narciso Ibáñez Serrador obtuvo un gran éxito con una terrorífica serie de televisión llamada Historias para no dormir, compuesta por capítulos independientes en los que se narraban las más escalofriantes historias.

Algunos de los seguidores de aquella serie mítica hoy son importantes directores de cine que se han decidido a participar en una nueva entrega. Se trata de Películas para no dormir, una serie apadrinada por Ibáñez Serrador, compuesta por 6 capítulos independientes de lo que antes se llamaba telefilms y ahora se empeñan en denominar tv-movies, de entre 70 y 80 minutos cada uno aproximadamente.

En principio, la serie se iba a emitir en Telecinco pero, en contra de la opinión de sus máximos responsables, han salido en alquiler en formato DVD en capítulos independientes. No se sabe aún si Telecinco, acostumbrada a maltratar series de calidad (recuérdese el caso de Vientos de Agua), terminará emitiendola. De momento, están ya en los videoclubes las seis entregas:
  • La habitación del niño. Es una película dirigida por Álex de la Iglesia con Javier Gutiérrez y Leonor Watling como protagonistas de una historia sobre realidades paralelas. Se trata de uno de los mejores capítulos, a pesar de alguna incongruencia en el guión, con una inquietante historia bien narrada a través de una puesta en escena más que convincentes. Las interpretaciones de sus protagonistas, así como del resto del reparto (con Sancho Gracia y Antonio Dechent, entre otros) son excelentes. Llama la atención el aspecto sobrenatural de la historia en manos de Álex de la Iglesia y el poco protagonismo del sentido del humor (algo poco habitual en su director, acostumbrado a comedias de acción y terror). En definitiva, un estupendo trabajo.
  • Para entrar a vivir. Película dirigida por Jaume Balagueró, uno de los más destacados especialistas en el terror sobrenatural (Darkness, Frágiles) que aquí deja a un lado los fantasmas que pueblan sus largometrajes para acercarse a una historia de psicopatía en la que lo que prima es una violencia física brutal (en algunas escenas muy cercana al gore) protagonizada por unas excelentes Macarena Gómez y Nuria González. Los primeros minutos son francamente buenos y trepidantes pero el final decepciona al no atar todos los cabos de la historia, resultando finalmente poco creíble. Como en La habitación del niño, la música corre a cargo de Roque Baños.
  • La culpa. Dirigida por el propio Ibáñez Serrador, se trata de una sórdida y oscura película de inquietante resolución. Con una excelente fotografía de José Luís Alcaine y una estupenda interpretación de Nieve de Medina, la película desarrolla una historia angustiosa y tétrica que nada tiene que ver con lo sobrenatural. Como anécdota, destaca un claro homenaje a El Resplandor de Kubrick. Música de Víctor Reyes (Lisboa, En la ciudad sin límites).
  • Regreso a Moira. La vuelta a la dirección del guionista Mateo Gil (colaborador habitual de Alejandro Amenábar, quien hace un cameo en esta película) tras su único largometraje, Nadie conoce a nadie (1999). Gil plasma en esta historia de culpa y obsesión las constantes de su obra: saltos en el tiempo, sorprendentes sueños y un romanticismo melancólico que sienta estupendamente bien a esta historia de fantasmas interiores. Natalia Millán y Jordi Dauder realizan estupendas interpretaciones, mientras que Juan José Ballesta, para una vez que no tiene que interpretarse a sí mismo, deja entrever sus carencias como actor. Destaca la estupenda música de Zacarías Martínez De La Riva, con un cierto toque a El Bosque de James Newton Howard. Una excelente película.
  • Adivina quién soy: Decepcionante aportación la del, por otra parte, interesantísimo Enrique Urbizu, director de las soberbias La caja 507 y La vida mancha. Una atmósfera inquietante y fría no es suficiente para sustentar una historia un tanto absurda y mal desarrollada, en la que reinan la confusión, un ritmo desequilibrado y un tono un tanto pretencioso. Goya Toledo como protagonista, hace lo que puede en una historia que pasa sin pena ni gloria ante la mirada confundida y desinteresada del espectador.
  • Cuento de Navidad: Divertido e ingenioso homenaje al cine de zombies de serie B de los años 70 y a las películas de aventuras infantiles/juveniles de los 80 (Los Goonies, Karate kid, Nuestros maravillosos aliados…), la película aportada por Paco Plaza (especialista, como su socio Jaume Balagueró, en el cine de terror y director de El segundo nombre y Romasanta), Cuento de Navidad es un malicioso cuento de terror en el que unos niños (magnífico reparto infantil en el que se encuentra Ivana Baquero, protagonista de El laberinto del fauno) juegan cruelmente con una adulta cautiva en una trampa en el bosque (estupenda Maru Valdivielso). Excelente música de Mikel Salas que parodia/homenajea las músicas de aquellas películas fantásticas de los 80 y, en definitiva, un divertimento malicioso y bien narrado que cuenta en el tono de cuento/homenaje cruel con una de sus mejores bazas.