martes, 27 de noviembre de 2007

jueves, 22 de noviembre de 2007

jueves, 15 de noviembre de 2007

Grandes damas de la escena


A colación de la película anteriormente analizada me he proupuesto este tema para el programa de radio de esta noche, vamos a hablar (sí, vamos porque hoy también colabora Jordi Carbonell, gracies) de las grandes mujeres fuera de la pantalla que interpretaron a damas colosales, que trascienden el celuloide y permanecen después de la película, su papel fue tal que puede convertirse en un estilo de vida. Me atrevería con el ejemplo más claro de todos, Scarlatta O'Hara, esta "damisela en apuros" que resultaba ser una mujer con fuerza, garra y carácter que juraba ante dios en ese escena mítica y recordada, que ella jamás volvería a pasar hambre. Qué grande Vivien Leigh!

Pues empezando por Lo que el viento se llevó tengo que decir que debería revisarla pues hace tantisimos años que la vi que tengo vagas imágenes en mi cabeza, entre ellas la antes mencionada y esa en la que Clark Gable le dice lo de "francamente, querida, me importa un bledo" para dejar a la codiciosa Scarlett sola y sin un hombre que la pueda amar, esta según el AFI (American Film Institute) esta es la frase más célebre de toda la historia del cine, seguida de "Te voy a hacer una oferta que no podrás rechazar" de El Padrino. Por otra parte ella cerrará la película con otra de las frases más conocidas "¡Después de todo, mañana es otro día!" escondiendo sus verdaderos sentimientos en la resignación de que amanezca de nuevo con un sol cambiado.

Estamos ante una mujer de bandera que luchará por sus sueños y que vivirá sus pasiones, la debutante Vivien Leigh tuvo el placer de encarnar a una de las grandes damas del cine, con gran acierto además.

Otra de estas damas es la sensacional Bette Davis que con su papel de Margo Channing, una gran actriz de Broadway amenazada por la sombra de una "dulce" aspirante a actriz, Eva Harringhton (en la piel de Anne Baxter) que tiene uno de los monologos más grandes del cine, aquel en el que habla de los fanes como si fuesen animalillos. Ambas actrices, en el filme y en la realidad, supieron llevar sus carreras hacian donde se merecian pero fue Davis quien destacó, ella fue la de los ojos emblemáticos y la mirada caida, la gran Baby Jane que lloraba no ser ya quien fue, un mosntruo de la escena.

Un caso menos obvio es el de la protagonista femenina de Casablanca, que puede que con la presencia de Bogart se quede un poco en segundo plano, pero en realidad sin Ilsa, sin Ingrid Bergman jamás hubiesemos tenido a Rick pasandolo mal, debatiéndose sobre qué es correcto y qué no. Una mujer que consiguió que un rebelde recordase para siempre Paris, que hizo que toda su vida la pasara pensando en como habría sido seguir juntos, echandola de menos pero dejandola marchar como un caballero por una causa mayor, siempre habrá soñadores en el cine.

...



seguiré con el tema... que ahora me voy volando a la radiooooooooooooooo



(en la foto Joan Crawford y Bette Davis "eyes" -como la canción, que preciosidad- en una ¿Qué fue de Baby Jane? espeluznante retrato de dos hermanas actrices que acaban sus días juntas, con peor suerte para Crawford pues está en silla de ruedas y se debe a los cuidados de su hermana, la demente Baby Jane que quedó atrapada por el candor de los focos, de aquellas luces que veía cuando salia a escena... de aquello que sintió y que no volverá a tener... Dios que niveles de patetismo alcanza Davis en la escena del número musical, grande, grande, grande ésta mujer, sí señor!)


Un beso y animo que mañana es otro día!

La reina virgen


La verdad es que no me parece el mejor nombre por el que te conozcan, que todo el imperio sepa de tu falta de cariño y ausencia de enredos en la alcoba, triste. Pero Elizabeth no se empequeñeció por esto, ella al contrario se sentía que su único amante era su pueblo y nación, al que quería dar toda la grandeza que se merecía. Esta es una película de época con la magnificencía de contar con una diosa de la escena para interpretar a la regente, en la piel de la blanca Elizabeth tenemos a la siempre contundente Cate Blanchett, que es capaz de sostener los primeros planos como nadie y que consigue penetrar con su mirada en la cámara, entrando así en la mirada del espectador, invadiéndole.

No solo es una demostración del buen hacer de Blanchett, además es un ejercicio de asimilación, en el que se convierte por gracia divina en una de las reinas más poderosas de la Historia, una reina que supo mantenerse firme hasta que el imperio empezó a decaer pero que mantuvo las fuerzas y coraje de luchar para impedir que les venciese España, ese imperio en el que ya se empezaba a poner el sol y que Felipe II gobernaba mientras otra Isabel esperaba para ser reina.

Qué decir que la ambientación de la película es increible, está claro que hay presupuesto pues los palacios, vestidos, decorados, etc es formidable, reconstruido con magistralidad y precisión. Algo a destacar son los colosales peinados de nuestra reina, siempre con una inquisitorial mirada que deja frios a quien se atreven a mirarla de frente, Blanchet luce durante toda la película muy diversos peinados y vestidos que adornan al personaje que logra construir igual de bien cuando lo que lleva es un simple camión y su pelo corto, el natural, el que se esconde bajo las pelucas. De hecho hay una escena en el filme en que ella sale de su tienda de campaña con ese atuendo y se dirige al acantilado a contemplar la batalla naval, en la que se está decidiendo el futuro de su nación (la lucha se produce entre la Armada Invencible española y una pequeña flota inglesa).

Pero una gran dama no solo siente amor por su nación, ésta también siente amor por un hombre pero al no hallarse entre las posibles opciones matrimoniales debe renunciar a él, aunque envia a su dama de compañia a que intime con él para tenerle cerca. Raleigh, interpretado con sumo gusto por Clive Owen, es un aventurero que viene de explorar las americas y tiene intenciones de regresar pero su amistad con la reina le impedirá marchar de nuevo ordenandole Sir. La parmanencia en la corte solo le acerca más a Bess, dama de compañia de la reina, la cual verá como sus sentimientos humanos más ocultos salen a la luz, se sentirá celosa de lo que ella misma provocó. La reina virgen se enamora pero eligen a otra en su lugar.

El resto del elenco, además de estos dos genio ya nombrados, lo componen Geoffrey Rush como la mano derecha de su alteza, que con sus conspiraciones palaciegas consigue interceptar un plan de asesinato de la reina, este actor la verdad es que siempre deslumbra pero en esta vez ésta simplemente correcto pues tampoco se puede lucir mucho más. En el papel de Felipe II tenemos al español Jordi Mollá, que supongo se dobla a si mismo, con una espeluznante voz que le otorga un cariz místico y aterrador, otro que está muy bien definido en su personaje aunque se le acusa de estar pasado de rosca, algo que le suele pasar al español si no se modera. Y también cabe señalar a Samantha Morton en su interpretación de la reina sin trono Maria Esturado, prima de la reina y futura reina de Inglaterra según los planes de Felipe II, de Morton se dice que se echa de menos una mayor presencia en pantalla pues es una gran actriz, me sumo a lo dicho.

Otra escena a destacar es el discurso previo a la batalla, en el que una reina vestida para la lucha subida en su corcel otorga coraje a un ejercito que debe salvar su país, emotivo. Pero la que me arrancó unas lagrimitas (sí, estoy de lo más sensible) fue cuando Elizabeth contempla a Raleigh bailando con Bess y se da cuenta de que lo ama pero que jamás lo podrá tener como en esos momentos lo goza su dama, una mujer que podía dominar un imperio pero no conseguir al hombre que amaba.


martes, 30 de octubre de 2007

Las 13 rosas


Con frecuencia se considera a Emilio Martínez Lázaro un director de comedias. Sin embargo, no es la primera vez que el cineasta afronta otro tipo de género (especialmente lograda fue su incursión en el cine negro con “La voz de su amo” de 2001). En esta ocasión, Martínez Lázaro afronta la historia real de 13 chicas republicanas que murieron fusiladas a manos de los nacionales en 1939.

No es tarea fácil llevar al cine historia tan compleja, con tantos personajes y con tan delicado material. El resultado, por desgracia, no está a la altura de las expectativas y resulta parcialmente decepcionante. A fuerza de querer ser lo más fiel posible a la experiencia narrada por algunos de los personajes que sobrevivieron esa historia, la película queda desdibujada, la narración no parece ni fluida ni especialmente atractiva para el espectador. Da la sensación de que Martínez Lázaro no se ha implicado en la historia como era necesario a la hora de tratar un tema tan delicado. Lo que más irrita es el evidente intento de suavizar la dura historia que se narra a fin de conseguir una película agradable para el gran público, dulcificando la terrible realidad, evitando mostrar casi en todo momento una crudeza tan real como aquí esquivada. Tan sólo alguna escena de tortura se acerca, si quiera tímidamente, a la realidad que pretende contar esta película excesivamente blanda.

Tras una escena inicial bastante floja, la película va mostrando a los distintos personajes y el clima de represión inmediatamente posterior al final de la guerra. Es quizás, la mejor parte de la película aunque, incluso aquí, se cuelan personajes y situaciones que chirrían. Cuando las protagonistas ingresan en prisión, la película va perdiendo peso y credibilidad, (la cárcel parece más bien un patio de colegio, con esas bromas, esos bailes, esos cánticos, esas casi entrañables funcionarias de prisiones…) sólo recuperados parcialmente en un final no por previsible menos impactante. Sin embargo, el conjunto de la película no emociona, el espectador no llega a implicarse plenamente con los personajes y la intensidad que cabía esperar de una historia como esta, se queda a medio gas.

En el haber de la película cabe mencionar las interpretaciones de Verónica Sánchez y Marta Etura. Pilar López de Ayala está tan inexpresiva como casi siempre, mientras que Nadia de Santiago y Félix Gómez están directamente flojos. La ambientación, los funcionales efectos especiales y la excelente música del incombustible Roque Baños se encuentran entre lo mejor de la película.

Queda, con ese final que apela de forma un tanto discutible a la famosa reconciliación, una sensación de ocasión desaprovechada, de obra fallida. Queda “Las 13 rosas” como una película menor dentro de la filmografía de un cineasta más que competente que aquí no ha sabido meter mano a una historia que pedía una mayor implicación.