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martes, 9 de octubre de 2007

Siete mesas de billar francés


En su quinto largometraje, Gracia Querejeta narra la historia de dos mujeres muy distintas condenadas a entenderse cuando el padre de una y pareja de la otra muere dejando una sala de billares, un piso y un montón de deudas. Sin embargo, la historia nos irá mostrando que además, el fallecido deja a estas dos mujeres un montón de frustraciones y sinsabores que cada una de ellas trata de superar como puede.

Querejeta nos cuenta esta historia llena de humanidad con un sentido del humor que no se había visto hasta ahora en su filmografía. Es como si quisiera acercar su cine a la calle y conectar con el espectador intentando que sus personajes resulten simpáticos al espectador. Así, la lírica y el intimismo de películas como “Héctor” y sobre todo la excelente “Cuando vuelvas a mi lado” dan paso al sentido del humor (no exento de drama) y un planteamiento que bien podría haber firmado el Fernando León de Aranoa de “Los lunes al sol”. Querejeta y su coguionista David Planell tratan de crear unos personajes lo más verosímiles posible, sencillos y cercanos al espectador. Es quizá esta construcción de los personajes el punto fuerte de un guión que sin embargo tambalea sensiblemente en su acumulación de situaciones de lo más singulares.

Dando vida a estos personajes encontramos dos estupendas interpretaciones de Maribel Verdú y Blanca Portillo, secundadas con demostrada solvencia por Jesús Castellón, Lorena Vindel, Ramón Barea, Enrique Villén, Raúl Arévalo o el niño Víctor Valdivia, ya visto en “La educación de las hadas” y “Atlas de geografía humana”. Destaca también la estupenda música del compositor Pascal Gaigne, que se suele mover como pez en el agua en este tipo de cine, como ya vimos y escuchamos en “Azul oscuro casi negro”.

El balance final es más que satisfactorio en esta película sobre la superación, los conflictos familiares y, en definitiva, las relaciones humanas y vuelve a demostrar que buena parte del mejor cine español actual está siendo realizado por nombres femeninos como Gracia Querejeta, Icíar Bollaín o Isabel Coixet.


lunes, 15 de enero de 2007

A vueltas con Almodóvar


En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme tenemos a dos hermanas,
una vecina, una madre muerta y muchas historias entrelazadas. Este es el punto de partida
de "Volver", el film número dieciséis de Pedro Almodóvar.
Almodóvar vuelve y el título de su película no podía estar mejor seleccionado, ya que en la propia película hay un personaje que vuelve del más allá.
En la vida real, vuelve a dirigir a Carmen Maura, tras 17 años y dirige de nuevo a Penélope Cruz tras sus andanzas Hollywoodienses y es el retorno de Pedro al cine de mujeres. Almodóvar vuelve a sus orígenes y se mete a fondo en un mundo lleno de matices.
En "Volver" hace un retrato de La Mancha, donde las mujeres, como él dice "lo que más tienen son tetas y culo", otorgándoles un matiz físico además de unas cuantas pinceladas en su carácter. Se nota que sabe de qué habla y es un ambiente que ha mamado de cerca.
Vayamos por partes, el alma de la película es Penélope Cruz. O lo que es lo mismo: Raimunda. Hacía tiempo que no veíamos a la actriz en un papel tan bueno, con tanta vida y tantos matices. Raimunda es una mujer sufrida, con fuerza, de carácter y hecha a sí misma.
El segundo personaje en importancia es Irene, la madre muerta. O lo que es lo mismo, la magnifica Carmen Maura, que deja atrás todos los prejuicios y demuestra que ella es tan auténtica que si su perfomance exige la fealdad, Maura se la dará. La madre muerta es un papel jugoso y divertido de interpretar, sobre todo ese momento estelar de la primera aparición. A pesar de que Almodóvar ha tratado de hacerlo de la manera menos efectista posible y que ha intentado que el regreso de la madre diera miedo pero no sorprendiera. Almodóvar ha indicado que la comunicación actriz-director estaba dando tan buenos resultados como en "La ley del deseo", uno de los trabajos Maura-Almodóvar más celebrados.
El tercer personaje es una ex chica Almodóvar, ya que Lola Dueñas hizo un pequeño papel en "Hable con ella", donde hace de enfermera. Ella misma ha dicho que el flequillo de Sole le hacía meterse mejor en el papel. Era vérselo y sentirse más paleta y menos cortada. Cada vez que abre la puerta de su piso sus caras son de cartel de película de terror.
En el papel más difícil está Blanca Portillo, que entra por primera vez en el universo almodovariano. Esa cabeza rapada ya le da a Agustina las bases para su papel.

Por último, tenemos a la debutante en el cine del director manchego, Yohana Cobo, como la hija de Raimunda, que aporta la juventud al elenco y un punto de frescura.
En definitiva, "Volver" es un film de mujeres, en este caso son manchegas, pero lo que cuenta es que son sufridoras y voluntariosas, aunque lo más importante de todo es el tributo que se le rinde en este film a las madres, algo que Almodóvar ya hizo en "Todo sobre mi madre".

Lo mejor: estamos ante una de las mejores obras de Almodóvar maduro.
Lo peor: en ocasiones el suspense se convierte en total previsibilidad.
Bostezos: ninguno, risas muchas eso sí, el cine reía a carcajada limpia.
Miradas al reloj: ninguna, te mantiene pegado a la pantalla.
Cabezadas: pero ¿cómo se va a dormir viendo tal obra maestra?
Puntuación: 9/10, ver esta cinta es imprescindible, tanto para amantes del director como para los que no le tienen especial aprecio.