
jueves, 22 de noviembre de 2007
jueves, 15 de noviembre de 2007
Grandes damas de la escena

A colación de la película anteriormente analizada me he proupuesto este tema para el programa de radio de esta noche, vamos a hablar (sí, vamos porque hoy también colabora Jordi Carbonell, gracies) de las grandes mujeres fuera de la pantalla que interpretaron a damas colosales, que trascienden el celuloide y permanecen después de la película, su papel fue tal que puede convertirse en un estilo de vida. Me atrevería con el ejemplo más claro de todos, Scarlatta O'Hara, esta "damisela en apuros" que resultaba ser una mujer con fuerza, garra y carácter que juraba ante dios en ese escena mítica y recordada, que ella jamás volvería a pasar hambre. Qué grande Vivien Leigh!
Pues empezando por Lo que el viento se llevó tengo que decir que debería revisarla pues hace tantisimos años que la vi que tengo vagas imágenes en mi cabeza, entre ellas la antes mencionada y esa en la que Clark Gable le dice lo de "francamente, querida, me importa un bledo" para dejar a la codiciosa Scarlett sola y sin un hombre que la pueda amar, esta según el AFI (American Film Institute) esta es la frase más célebre de toda la historia del cine, seguida de "Te voy a hacer una oferta que no podrás rechazar" de El Padrino. Por otra parte ella cerrará la película con otra de las frases más conocidas "¡Después de todo, mañana es otro día!" escondiendo sus verdaderos sentimientos en la resignación de que amanezca de nuevo con un sol cambiado.
Estamos ante una mujer de bandera que luchará por sus sueños y que vivirá sus pasiones, la debutante Vivien Leigh tuvo el placer de encarnar a una de las grandes damas del cine, con gran acierto además.
Otra de estas damas es la sensacional Bette Davis que con su papel de Margo Channing, una gran actriz de Broadway amenazada por la sombra de una "dulce" aspirante a actriz, Eva Harringhton (en la piel de Anne Baxter) que tiene uno de los monologos más grandes del cine, aquel en el que habla de los fanes como si fuesen animalillos. Ambas actrices, en el filme y en la realidad, supieron llevar sus carreras hacian donde se merecian pero fue Davis quien destacó, ella fue la de los ojos emblemáticos y la mirada caida, la gran Baby Jane que lloraba no ser ya quien fue, un mosntruo de la escena.
Un caso menos obvio es el de la protagonista femenina de Casablanca, que puede que con la presencia de Bogart se quede un poco en segundo plano, pero en realidad sin Ilsa, sin Ingrid Bergman jamás hubiesemos tenido a Rick pasandolo mal, debatiéndose sobre qué es correcto y qué no. Una mujer que consiguió que un rebelde recordase para siempre Paris, que hizo que toda su vida la pasara pensando en como habría sido seguir juntos, echandola de menos pero dejandola marchar como un caballero por una causa mayor, siempre habrá soñadores en el cine.
...
seguiré con el tema... que ahora me voy volando a la radiooooooooooooooo
(en la foto Joan Crawford y Bette Davis "eyes" -como la canción, que preciosidad- en una ¿Qué fue de Baby Jane? espeluznante retrato de dos hermanas actrices que acaban sus días juntas, con peor suerte para Crawford pues está en silla de ruedas y se debe a los cuidados de su hermana, la demente Baby Jane que quedó atrapada por el candor de los focos, de aquellas luces que veía cuando salia a escena... de aquello que sintió y que no volverá a tener... Dios que niveles de patetismo alcanza Davis en la escena del número musical, grande, grande, grande ésta mujer, sí señor!)
Un beso y animo que mañana es otro día!
La reina virgen

La verdad es que no me parece el mejor nombre por el que te conozcan, que todo el imperio sepa de tu falta de cariño y ausencia de enredos en la alcoba, triste. Pero Elizabeth no se empequeñeció por esto, ella al contrario se sentía que su único amante era su pueblo y nación, al que quería dar toda la grandeza que se merecía. Esta es una película de época con la magnificencía de contar con una diosa de la escena para interpretar a la regente, en la piel de la blanca Elizabeth tenemos a la siempre contundente Cate Blanchett, que es capaz de sostener los primeros planos como nadie y que consigue penetrar con su mirada en la cámara, entrando así en la mirada del espectador, invadiéndole.
No solo es una demostración del buen hacer de Blanchett, además es un ejercicio de asimilación, en el que se convierte por gracia divina en una de las reinas más poderosas de la Historia, una reina que supo mantenerse firme hasta que el imperio empezó a decaer pero que mantuvo las fuerzas y coraje de luchar para impedir que les venciese España, ese imperio en el que ya se empezaba a poner el sol y que Felipe II gobernaba mientras otra Isabel esperaba para ser reina.
Qué decir que la ambientación de la película es increible, está claro que hay presupuesto pues los palacios, vestidos, decorados, etc es formidable, reconstruido con magistralidad y precisión. Algo a destacar son los colosales peinados de nuestra reina, siempre con una inquisitorial mirada que deja frios a quien se atreven a mirarla de frente, Blanchet luce durante toda la película muy diversos peinados y vestidos que adornan al personaje que logra construir igual de bien cuando lo que lleva es un simple camión y su pelo corto, el natural, el que se esconde bajo las pelucas. De hecho hay una escena en el filme en que ella sale de su tienda de campaña con ese atuendo y se dirige al acantilado a contemplar la batalla naval, en la que se está decidiendo el futuro de su nación (la lucha se produce entre la Armada Invencible española y una pequeña flota inglesa).
Pero una gran dama no solo siente amor por su nación, ésta también siente amor por un hombre pero al no hallarse entre las posibles opciones matrimoniales debe renunciar a él, aunque envia a su dama de compañia a que intime con él para tenerle cerca. Raleigh, interpretado con sumo gusto por Clive Owen, es un aventurero que viene de explorar las americas y tiene intenciones de regresar pero su amistad con la reina le impedirá marchar de nuevo ordenandole Sir. La parmanencia en la corte solo le acerca más a Bess, dama de compañia de la reina, la cual verá como sus sentimientos humanos más ocultos salen a la luz, se sentirá celosa de lo que ella misma provocó. La reina virgen se enamora pero eligen a otra en su lugar.
El resto del elenco, además de estos dos genio ya nombrados, lo componen Geoffrey Rush como la mano derecha de su alteza, que con sus conspiraciones palaciegas consigue interceptar un plan de asesinato de la reina, este actor la verdad es que siempre deslumbra pero en esta vez ésta simplemente correcto pues tampoco se puede lucir mucho más. En el papel de Felipe II tenemos al español Jordi Mollá, que supongo se dobla a si mismo, con una espeluznante voz que le otorga un cariz místico y aterrador, otro que está muy bien definido en su personaje aunque se le acusa de estar pasado de rosca, algo que le suele pasar al español si no se modera. Y también cabe señalar a Samantha Morton en su interpretación de la reina sin trono Maria Esturado, prima de la reina y futura reina de Inglaterra según los planes de Felipe II, de Morton se dice que se echa de menos una mayor presencia en pantalla pues es una gran actriz, me sumo a lo dicho.
Otra escena a destacar es el discurso previo a la batalla, en el que una reina vestida para la lucha subida en su corcel otorga coraje a un ejercito que debe salvar su país, emotivo. Pero la que me arrancó unas lagrimitas (sí, estoy de lo más sensible) fue cuando Elizabeth contempla a Raleigh bailando con Bess y se da cuenta de que lo ama pero que jamás lo podrá tener como en esos momentos lo goza su dama, una mujer que podía dominar un imperio pero no conseguir al hombre que amaba.
martes, 30 de octubre de 2007
Las 13 rosas

Con frecuencia se considera a Emilio Martínez Lázaro un director de comedias. Sin embargo, no es la primera vez que el cineasta afronta otro tipo de género (especialmente lograda fue su incursión en el cine negro con “La voz de su amo” de 2001). En esta ocasión, Martínez Lázaro afronta la historia real de 13 chicas republicanas que murieron fusiladas a manos de los nacionales en 1939.
No es tarea fácil llevar al cine historia tan compleja, con tantos personajes y con tan delicado material. El resultado, por desgracia, no está a la altura de las expectativas y resulta parcialmente decepcionante. A fuerza de querer ser lo más fiel posible a la experiencia narrada por algunos de los personajes que sobrevivieron esa historia, la película queda desdibujada, la narración no parece ni fluida ni especialmente atractiva para el espectador. Da la sensación de que Martínez Lázaro no se ha implicado en la historia como era necesario a la hora de tratar un tema tan delicado. Lo que más irrita es el evidente intento de suavizar la dura historia que se narra a fin de conseguir una película agradable para el gran público, dulcificando la terrible realidad, evitando mostrar casi en todo momento una crudeza tan real como aquí esquivada. Tan sólo alguna escena de tortura se acerca, si quiera tímidamente, a la realidad que pretende contar esta película excesivamente blanda.
Tras una escena inicial bastante floja, la película va mostrando a los distintos personajes y el clima de represión inmediatamente posterior al final de la guerra. Es quizás, la mejor parte de la película aunque, incluso aquí, se cuelan personajes y situaciones que chirrían. Cuando las protagonistas ingresan en prisión, la película va perdiendo peso y credibilidad, (la cárcel parece más bien un patio de colegio, con esas bromas, esos bailes, esos cánticos, esas casi entrañables funcionarias de prisiones…) sólo recuperados parcialmente en un final no por previsible menos impactante. Sin embargo, el conjunto de la película no emociona, el espectador no llega a implicarse plenamente con los personajes y la intensidad que cabía esperar de una historia como esta, se queda a medio gas.
En el haber de la película cabe mencionar las interpretaciones de Verónica Sánchez y Marta Etura. Pilar López de Ayala está tan inexpresiva como casi siempre, mientras que Nadia de Santiago y Félix Gómez están directamente flojos. La ambientación, los funcionales efectos especiales y la excelente música del incombustible Roque Baños se encuentran entre lo mejor de la película.
Queda, con ese final que apela de forma un tanto discutible a la famosa reconciliación, una sensación de ocasión desaprovechada, de obra fallida. Queda “Las 13 rosas” como una película menor dentro de la filmografía de un cineasta más que competente que aquí no ha sabido meter mano a una historia que pedía una mayor implicación.
No es tarea fácil llevar al cine historia tan compleja, con tantos personajes y con tan delicado material. El resultado, por desgracia, no está a la altura de las expectativas y resulta parcialmente decepcionante. A fuerza de querer ser lo más fiel posible a la experiencia narrada por algunos de los personajes que sobrevivieron esa historia, la película queda desdibujada, la narración no parece ni fluida ni especialmente atractiva para el espectador. Da la sensación de que Martínez Lázaro no se ha implicado en la historia como era necesario a la hora de tratar un tema tan delicado. Lo que más irrita es el evidente intento de suavizar la dura historia que se narra a fin de conseguir una película agradable para el gran público, dulcificando la terrible realidad, evitando mostrar casi en todo momento una crudeza tan real como aquí esquivada. Tan sólo alguna escena de tortura se acerca, si quiera tímidamente, a la realidad que pretende contar esta película excesivamente blanda.
Tras una escena inicial bastante floja, la película va mostrando a los distintos personajes y el clima de represión inmediatamente posterior al final de la guerra. Es quizás, la mejor parte de la película aunque, incluso aquí, se cuelan personajes y situaciones que chirrían. Cuando las protagonistas ingresan en prisión, la película va perdiendo peso y credibilidad, (la cárcel parece más bien un patio de colegio, con esas bromas, esos bailes, esos cánticos, esas casi entrañables funcionarias de prisiones…) sólo recuperados parcialmente en un final no por previsible menos impactante. Sin embargo, el conjunto de la película no emociona, el espectador no llega a implicarse plenamente con los personajes y la intensidad que cabía esperar de una historia como esta, se queda a medio gas.
En el haber de la película cabe mencionar las interpretaciones de Verónica Sánchez y Marta Etura. Pilar López de Ayala está tan inexpresiva como casi siempre, mientras que Nadia de Santiago y Félix Gómez están directamente flojos. La ambientación, los funcionales efectos especiales y la excelente música del incombustible Roque Baños se encuentran entre lo mejor de la película.
Queda, con ese final que apela de forma un tanto discutible a la famosa reconciliación, una sensación de ocasión desaprovechada, de obra fallida. Queda “Las 13 rosas” como una película menor dentro de la filmografía de un cineasta más que competente que aquí no ha sabido meter mano a una historia que pedía una mayor implicación.
martes, 16 de octubre de 2007
I promise, brother...

PROMESAS DEL ESTE... menudo peliculón acabamos de ver (Jordi y yo que a causa de que trabaja mucho y le va más el teatro ve poco cine y como me he enterado y como eso para mi es un sacrilegio pues lo he secuestrado).
Desde "los padrinos" que no veia una tan buena película sobre mafias, en esta ocasión sobre el duro mundo del tráfico de humanos y demás trapicheos en la Europa del Este enfocados al Londres más desconocido para el turista habitual, una ciudad que se mueve bajo los influjos de rusos que dominan a sus conciudadanos y someten a una vida indigna a sus mujeres.
Todo comienza cuando la comadrona Anna, interpretada por una efectiva y de belleza nata Naomi Watts, de raices rusas, atiende en un parto nocturno a una joven de 14 años, la cual da a luz a una niña pero no sale con vida del alumbramiento. Anna encontrará entre las cosas de la joven un diario en el que anotaba todo lo que en su nueva vida londinense le pasaba, el problema es que está escrito en ruso y Anna no sabe la lengua. Tendrá que acudir a su tio para que lo traduzca pero ante la negativa de este acude al restaurante del que encuentra una tarjeta en el diario.
Ahí confluyen todos los puntos de la historia, en el Trans Siberian, el restaurante ruso del que es dueño Semyon, interpretado verazmente por Armin Mueller-Stahl, El Rey de la mafia en los más reconditos barrios londinenses, codeándose en su restaurante con la gente de más alto nivel de la sociedad emigrada rusa. Aquí entra en escena el hijo de Semyon, Kirill en la piel del francés Vincent Cassel, un viva la vida con muy poca cabeza y demasiado poder, que tiene como chofer (y es que la guinda del pastel me la habia dejado para el final, me gusta degustar los buenos postres) a Nikolai, un ruso que ha pasado por la cárcel y esta dispuesto a deberle lealtad al principe para entrar a formar parte de lo más intimo de la corte del rey, un magnífico, espeluznante (por la falta de escrupulos) y cautivador Viggo Mortensen. En esta nueva colaboración del director David Croneneberg y el actor neoyorquino (aunque con una gran mezcolanza en la sangre y vivencias) consiguen continuar con lo que ya empezaron en Una historia de violencia, tocar el alma humana, su vertiente psicológica, la física y el destino de un hombre que puede que jamás revele su verdadera naturaleza.
La cuestión es que el simple recuerdo a El padrino ya le da un empaque sufiente a esta película para otorgarle una oportunidad y no se arrepetiran, eso sí, si son aprensivos a la sangre van a sufrir un poco pero el humanismo de los personajes es tal que hasta te metes en la piel de los horribles personajes que recorren el metraje (no hablo de comprender lo que hacen, eso nunca está justificado pero se siente más de cerca el miedo, la fustración, la impotencia...) y vivir desde dentro que es una organización mafiosa como la real y estudiada por el guionista del film, Steve Knight autor de Negocios ocultos, Vory V Zakone, en la que está metido Semyon y en la que cuando eres miembro recibes el honor (dudoso pero muy sexy después de ver a Mortensen sobre los sillones rojos en una de las mejores escenas del film) de que te tatuen una estrella en cada parte del pecho y una en cada rodilla, porque un miembro de Vory V Zakone no se puede arrodillar nunca más ante nadie. Cuestión de orgullo, el Che también prefirió morir de pie que vivir arrodillado, diferentes causas mismas motivaciones, preservar la dignidad humana y propia.
Lo dicho, un excelente thriller en que Cronenberg vuelve a demostrar que es capaz de sorprender, atraer y cautivar. Y Mortensen, ... pues creo que ya no me quedan palabras para el valiente Aragorn, el castellano y leal Alatriste, el poco escrupuloso Nikolai... bueno sí, tengo que admitir que es de lo más versátil y consigue que todas y cada una de sus interpretaciones sean un regalo para el espectador, además este actor se mete de tal manera en el personaje que es alucinante los preparativos y molestias que se toma para prepararlos (en la foto con el cuerpo cien por cien tatuado, justo antes de que le marquen con las dos estrellas en el pecho, era un regalo que queria hacer a nuestras amigas lectoras, que también tiene derecho a ver imágenes sugerentes).
Desde este blog pido la nominación como mejor actor protagonista a Viggo Mortensen por esta maravillosa creación de un sobrio e inteligente chofer en Promesas del Este...
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